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martes, 26 de abril de 2011

סמאל‎ - El veneno de Dios.


 Estrella de la mañana.


Enfermo llegué 
y para componerme ando de vago 
No me des tu obedencia 
porque te enseño mi cuerpo de lobo 
a donde la piel estuvo débil 
con una hambre que no me deje cantar 

En mi vida, 
el oscuro me mantiene 
cuando yo te vi 
en la lluvia me prometistes tu sangre... 

Yo no me quedo... en mi vida 
el oscuro me mantiene 
cuando yo te vi 
en la lluvia me prometistes tu sangre 
yo no me quedo.

Y ya que caíste de este mundo 
cargo una navaja 
dios mio 
para ti 
Cuantas veces me mordiste 
y cuantas veces yo me fui. 

Y ya no me estoy enamorrado 
con tus mentiras 
el infierno me duermo 
por que el infierno es la única verdad 

En mi vida, 
el oscuro me mantiene... 
cuando yo te vi 
en la lluvia me prometistes tu sangre.
Yo no me quedo en mi vida 
el oscuro me mantine.
Cuando yo te vi 
en la lluvia me prometistes tu sangre, 
yo no me quedo.

Estrrella de la mañana 
Samael te persigo a ti... 
y si me quedo sin alas 
además me muero por ti. 

Estrrella de la mañana 
Samael te persigo a ti... 
y si me quedo sin alas 
además me muero por ti 

Estrella de la mañana 
Samael te persigo a ti. 
Y si me quedo sin alas 
ademas me muero por ti. 

Estrella de la mañana 
Samael te persigo a ti. 
Y si me quedo sin alas 
ademas me muero por ti.

Estrella de la mañana 
Samael te persigo a ti.
y si me quedo sin alas 
ademas me muero por ti.






Day of the Baphomets.



Comienza el solo de bajo, un minuto para llevar a la canción al inicio y que germine en caos. Orgía de intrumentos: oscuridad pesada, barbas de crin de caballo y cuernos diabólicos de cabra que fueron diseccionados, los cuernos ahora pertenecen a la orquesta. No sé cuál es la traducción original de este largo, ni me importa, esto es lo que me dice a mí. Ahí va.

Aserrando la acera con diente
arrepintiéndose de sus vidas pasadas
quizá yo sea el único que le paga a la izquierda
para prevalecer a la zaga.
Pasos de arcilla y cemento
óxido en ebullición que limpia,
nuestro toro dejado en la lingüística
que respiramos nomás.

Yo tengo la oración que te hará de ellos, ahora
bajo sepulcros,
aumentá la oferta con tus entrañas.

Caricia de la horca
que un ganado arrastró al mar
señalando a los sedantes
nomás para extenuar a su reina.
En la constricción, cediendo
en cualquier momento en el que abandonás.

Nosotros apagamos por cuenta propia un ángel
y lo cortamos desde las alas.

Yo tengo la oración que te hará de ellos, ahora
bajo sepulcros,
aumentá la oferta con tus entrañas.

En mi vista yo nací
para causar muerte a los pies que dan pasos
en la casa tuya
esta noche
he cosido
todo el cabello y las uñas torcidas
que ustedes, todos, tuvieron calientes.
Mientras tu esposa
se sienta en la casa
yo planto el gusano, el parásito
porque ella lo necesita, así que...

¿Cuánto tiempo hay que doblar la mano?
las monjas están quemando ruedas de nuevo
el colchón se abolla para desnudarse
viene limpio con la anécdota.

Después de todo lo que desechamos,
pálido por las putas que te acogen mal.
Un día no te vamos a pagar más las deudas
nuestros ciempiés las obtendrán para sí.

Cazadores furtivos en tu casa.
cazadores furtivos en tu casa.

¿Cuánto tiempo hay que doblar la mano?
las monjas están quemando ruedas de nuevo
el colchón se abolla para desnudarse
viene limpio con la anécdota.

Después de todo lo que desechamos, pálido
por las putas que te acogen mal.
Un día no te vamos a pagar las deudas.
Nuestro ciempiés las obtendrá todas para sí.

Doblá el río por sus labios
como un viento asfixiado y cruel
ajustate la herida con adornos
el amanecer se quedó dormido, otra vez.

Usá el braille para leerlo claro
seleccionado por la cólera
enjuagá las calderas quemadas
en ayudar a la palma vemos un objetivo.

Mis
 manos secretan un monumento.
Mis manos secretan un monumento.

Yo soy la razón
de tu hijo desaparecido.
Ellos podrían estar en casa
pero no hay rastro
bajo tu almohada
he dejado una espina
oh las cosas que hacemos
cuando estás lejos vos
vi el mensaje
que escribiste en la arena
sugerencias desmembradas, mutiladas
que tallaste lejos
la anestesia de tu evangelio dice
pon un bozal al cordero

Dame una sola página
dame una página
hazla blanca
maza que se me fuga
lloverá
dame una página
dame una página
hazla en blanco
carrera inflija
a tu camino

Tal vez un día usted se detendrá y se de 
cuenta
que el trono al que sirve está muerto.

Dame una plaga
dame una plaga.
Hazla blanca
nada de lo que eres dueño está a salvo.




viernes, 22 de abril de 2011

Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro.



  •  Si tenés doble personalidad, nunca más vas a sentirte solo.
  •  Si tenés paranoia, tampoco (los que te observan te hacen compañía todo el tiempo).
  •  Si tenés un amigo con doble personalidad, es como si tuvieras dos.
  •  Si tenés catatonia, reducís tus gastos.
  •  Si tenés doble personalidad también podés culpar a tu otro yo por lo que quieras.
  •  Si tenés megalomanía jamás te vas a volver a sentir inferior, aun siendo un pobre diablo que no tenga vida así como el resto de los idiotas que leen esto.
  •  Si tenés doble personalidad nunca te aburrís.

Y como diría el buen Tito Macio Plauto, Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit. Especialmente cuando hay un Séneca alrededor al cual molestar.

domingo, 10 de abril de 2011

La vida es muy corta para llegar a otra galaxia.

¿Por qué llevás ese estúpido disfraz de conejo? 
Y él respondió: ¿Por qué llevás ese estúpido disfraz de humano?
 

28:06:42:12
El destino está en contra de mi voluntad. Todas las criaturas de este mundo mueren solas.


Todos somos Bhopal.

Relación interactiva entre los sistemas entrópicos inorgánicos y lo biológicamente permeable en relación a la dinámica del comportamiento social, humano, y correcto.


La mayoría de la gente cree en algo. Sí. Díganme, ¿quién de ustedes gratos lectores no conoce a alguien –bueno, a muchos- de su alrededor que ante los hechos de facto y la máxima evidencia disponible, no opte por creencias del tipo reconfortable?

Déjenme ser anfitrión de sus ideas por un pequeño instante, en este pequeño margen al costado de una revista, y sugerirles un manojo de ideas poco polémicas pero gravosas: voy a delegar al viejo Dios como modelo culminante de lo que yo llamo réconfort: amnistía, penitencia, desahogo y catarsis.

La mayoría de la gente siempre ha tenido una creencia de algún tipo que le consuele. Yo expongo al malaventurado líder abrahámico y cananita de la cultura mesopotámica porque durante la mayor parte de nuestra historia, el candidato a este algo no ha sido otro más que él: abuelo Dios. Jebús. Diferentes nombres, diferentes culturas. Él es toda la razón humana por la que una noche y otra noche, luego de vencerse el sol y el día, los seguidores de Pachakutiq insistieran en orquestar un fabuloso rito de “atar al sol” a una piedra fría en el Valle de Urubamba: y así conseguir que el gran astro Inti volviera a aparecer por el este el día siguiente. A Dios o alguno de sus Dioses disminuidos a la categoría de santos, han dirigido un rezo los agricultores durante el verano seco, para atraer homeopáticamente el bien de la lluvia y el aguacero. En Dios o un equivalente verdugo pensamos cuando observamos la pétrea maquina, metálica y que corta frío, tronchadora o que aplasta rápido, y que se viene imponiendo a través de sucesivas revoluciones industriales y tecnológicas desde hace tres siglos. Yo cuando me enteré de los estragos del 1,1,1-tricloro-2,2-bis(4-clorofenil)-etano (posiblemente más conocido por ustedes y en la prensa como DDT), incorporado ya desde mitades del siglo XX a las cadenas tróficas incluso de la Antártida, estuve a punto, pero casi a punto de pensar en Dios. No me malentiendan, no me refiero a que haya estado ni remotamente cerca de culparlo de algo: ya tiene suficientes causas procesales en trámite desde todo ese asunto con los Araditas, y después eso de la liberación de los 10.000 moabitas lujuriosos; cuando no podés meter más la pata la metés. Pero casi me agacho ante la gravedad de la circunstancia y lo invoco. ¡Con mi mala relación y todo! Ahora, el convenio de Rotterdam advierte sobre muchos otros COPs(*) a los cuales, digámoslo de esta manera, ninguna organización excepto el convenio de Rotterdam, reconoce como peligrosos dentro de un marco estrictamente preventivo de la salud pública y de la potencial deriva medioambiental. Entonces ya ni en nosotros mismos podés darte el lujo de creer. Productos petroquímicos nocivos y disruptores endocrinos como el PCB, aldrin, clordano, mirex, eldrín, dieldrín, heptacloro, cuyos efectos devastadores ya deberíamos conocer dentro de un marco experimental, efectivo y de pronóstico.

Dios seguramente no tenga que ver con nada de todo esto (o al menos así lo suponemos yo y el puñado de individuos que creemos abocarnos con entereza al riguroso protocolo científico y sus algoritmos; la estadística señala correlaciones casi nulas entre cualquier tipo de ente sobrenatural en relación al pasado y al futuro curso de esta clase de acontecimientos primorosos para nuestra especie –y las demás-, pero el margen de error inextripable da permiso para que cada uno se consagre a su propio bolsillo. O a sus propios placeres, como diría el buen Hume, y a la gózala a la doxa en ideas de Platón) pero nosotros seguimos pensando en él cuando es dudativo que él piense siquiera en nosotros la cantidad que nosotros deberíamos estar pensando en lo que él seguramente no piensa (nosotros). 

A medida que los conocimientos científicos se han ido acrecentando junto a privilegios industriales, las explicaciones sobre los acontecimientos dirigidos por las leyes naturales y el entendimiento de las secuelas de nuestra gestión de los materiales empiezan a reemplazar al concepto metafísico de “capricho divino”; la responsabilidad en términos de qué le pasa a nuestro mundo a continuación empieza a ser algo más nuestro que de cualquier otro organismo que viva sobre la faz de este lugar.

Nosotros empezamos a ser los auténticos protectores impredecibles e imprescindibles de nosotros mismos, y de las otras cosas: o lo somos, o no lo somos. Pero la decisión reside en nosotros. Quiero poner en tela de juicio, por ejemplo, cierto aspecto de la intocable sacrosanta teoría de la evolución de Darwin: a lo largo de la historia la vida se ha ido adecuando a las condiciones del entorno fisicoquímico. Pero como grandes de la talla de Lovelock o de Margulis han hecho, proclamo lo contrario: la biósfera es la encargada de generar, mantener y regular sus propias condiciones medioambientales.

En otras palabras, la vida no está influenciada por el entorno más de lo que ella misma ejerce un influjo sobre el mundo inorgánico, lo que da lugar a una idea absolutamente bella de coevolución entre lo biológico y lo inerte, representada por excelencia en nosotros –y nuestra capacidad de hacer maleable al medio-.

Así, determinados taxones de algas costeras liberan DMS (dimetil sulfuro) al medio, un gas que estimula la formación de núcleos de condensación de vapor de agua: la formación nubosa lógicamente oscurece la superficie de una región, y esto permite un descenso de la temperatura. El frío generado, que dificulta la proliferación de algunas de estas mismas algas, resulta en una disminución de la producción de DMS, y tras el declive de la formación de nubes comienza un nuevo aumento de la escala térmica.

El oxígeno, el dióxido de carbono, el amoníaco constituido por nitrógeno, y otros gases inorgánicos fundamentales para la homeostasis o el equilibrio del entorno, son la materia prima y el producto de una incontable cuota de bacterias que; regulan este lugar que consideramos incorruptible, yerto, tieso e impertérrito; lo autoabastecen y lo retroalimentan. El planeta necesitó millones de años para convertir un infierno de fuego y cenizas en un verdadero paraíso de océanos, montañas, oxígeno, y ahora Gaia tiene que sufrir de sus propios hijos el artificio de un orco y de un tártaro. El artificio humano de una primacía de las ganancias por sobre la calidad de vida, de un infierno sintético y postizo: nuestras emanaciones, nuestros residuos no biodegradables, y primero y principal: la desgana y la negligencia que se fundamentan con diferentes grados de pasividad, abulia, y –desafortunadamente- con la pavorosa credulidad que nos generan determinadas creencias.

Hay una única amenaza: haber llegado a un punto en el cual estamos alterando drásticamente determinadas regiones –desnivelando ficticia y virtualmente, un poco la importancia de las regiones y de los ecosistemas- donde residen los circuitos primarios del control biótico (cinturones tropicales de selva, plataformas continentales): y no estarlo viendo.

Fo el Filoso.


*
Los COPs representan un problema global que exige la cooperación internacional para su eliminación pues se trata de sustancias tóxicos, persistentes, que se bioacumulan y biomagnifican en las cadenas alimentarias, por lo que pueden recorrer grandes distancias y acabar afectando a las nuevas generaciones desde la concepción y contaminando la leche materna.

sábado, 9 de abril de 2011

Normale, normale.


El concepto de "normal" entendido como valor no se opone ni a la enfermedad, ni a la muerte, sino a la monstruosidad que es su contravalor vital. Esta monstruosidad no es un fenómeno biológico, jamás, sino una ambigua y anfibológica sobrestimación de los valores que usa una colectividad para cotizar a los individuos que se mantienen dentro de la media estadística, o del precio que hace pagar a los otros por excederla o ser monstruos. En el primer caso hablamos de gloria social y póstumo heroísmo. En el segundo, de crimen, castigo y mucha literatura dostoyevskiana llena de oscuros mecanismos psíquicos y cretinos pequeños héroes que triunfan sobre el desterrado subnormal.


Al hablar de "malestar social" o de "malestar mental" el discurso médico acaba ocupando el lugar del discurso jurídico, y todo aquello que consideremos peligroso se torna objeto de una intervención que se yergue persiguiendo monstruos, con la certeza de abogar por un objetivo altruista: así como quien persigue judíos, o como quienes perseguían cristianos hace algunos siglos. El acto más hipócrita de todos los provocados por el doble discurso de la normal humanidad:  persecuciones morales y deontología magnicida exhibiendo su verdaderos trazos faciales de fanatismo intolerante, oscurantismo medieval, segregación y depravación aniquiladora. Esa es la regla, suene exagerada o no: mutilar a lo diverso.
Para la defensa de lo propio se opta por el camino más eficaz, y menos agotador: homogeneizar todo.  



La monstruosidad no es un fenómeno biológico sino que es intermediario entre lo estadístico y lo jurídico, y por otro lado adopta esta postura para extraer conclusiones medicas y morales: un suculento cóctail de maldad camuflada. Monstruosidad se asocia a diferencia, a variabilidad de valor negativo en el sentido vital y social de nuestro locus histórico: la diferencia es aquello que consideramos como social y médicamente peligroso y nocivo.


Ideas tomadas de Canguilhem, 1976.

lunes, 4 de abril de 2011

En acertijos obvios no vale la pena invertir tiempo.

Ni restaurante elegante, ni McDonalds, ni familia alrededor de una mesa. Siempre tengo hambre, pero no como…
Soy recurrente en los bares.
Siempre tengo sed.
Me gusta el color rojo.
Las velas también.

Ron Santa Teresa y San ping que P.A.N.
Soy rockstar, pero no dejo que mis fanáticos me descubran. Porno y rock & roll. Sexo y violencia.
Psicólogo, rebelde, torrente… fino cuando se requiere.
Playa con tormenta y de gala. Montañas con bosque, nieve y carne.
Beso el nudillo cuando no hay anillo.

Poeta, físico. Filósofo, biólogo. Arquitecto, escritor. Músico, médico. Matequieto…

No llevo sombrero, ni gorras… no llevo el cabello corto, no hago películas.
Ni carpaccio, ni mate, ni jugo de fresa.
Café sí. Cigarrillos sí.
Ni mucho ni poco me gustan los payasos.
No uso luz de cruce, ni cinturón de seguridad, no soy copiloto.
No limpio la pantalla del celular porque no tengo nada que escribir.
Definitivamente me gusta no dormir, le saca color a mi piel. Me seda y me deja ser yo mismo más fácilmente.
Por sobre todo: yo.
Tan yoista como el mismo Satanás.


Sin despidos, ninguna ciudad me pertenece, ni me merece.
Intenso al extremo, distímico, complicado, solipsista, melodramático, manipulador, sardónico, diletante, intelectualoide, loco, impulsivo, filarmónico, foodie, mezcólatra, melómano, agnóstico, polifacético, neurótico,  sopero, misántropo, versátil, quesuo, voraz... y nunca, nunca ando despierto cuando el sol lo está.

 ¿Quién soy, quién soy?


domingo, 3 de abril de 2011

De finales.

N.S.



Y pensar que yo creí.
Creí en el jaramago, en los Eneros,  en la géniva
que me tenían reservado un inicio súbito, pese al sietecuero
o al bérbero que da sombra.


Pero
No el domingo tres del 2010. No hubo 

júbilo, cántico. 
Sos la persona con quien pude elegir envejecer y a quien pedí auxilio.


El domingo
y el campo dorado, los suelos mostaza
con la marcha estival de las nubes, 
que se meten en el verano.


Se me marchó y no va a volver. El verano.
Pero se cree en algo y luego se olvida, es el contrato
con todas las cosas.




No siempre es bueno lo bueno o malo lo malo.

William Blake.


Aquel que se liga a una alegría, hace esfumar el fluir de la vida. Así
como un hombre es, ve. Así
como el ojo es formado, así es como sus potencias quedan establecidas.

"No poseo nombre: pero nací hace dos días."

¿Cómo te llamaré? "Soy feliz.
Me llamo alegría."
¡Que el dulce júbilo sea contigo! ¡Bonita alegría!

Dulce alegría, de apenas dos días,
te llamo dulce alegría:
así tú sonríes,
mientras yo canto.
Tigre, tigre, que te enciendes en luz

por los bosques de la noche ¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría? ¿En qué profundidades distantes,
en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?

¿Con qué alas osó elevarse? ¿Qué mano osó tomar ese fuego?
¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?
¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque?
¿Qué tremendas garras osaron
sus mortales terrores dominar?
Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
En tiempo de siembra, aprende; en tiempo de cosecha, enseña; en invierno, goza.
Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.
El camino del exceso lleva al palacio del saber.
La Prudencia es una vieja solterona, rica y fea, que la Incapacidad disfruta en cortejar.
Aquel que desea pero no actúa, engendra peste.

El gusano perdona al arado que lo corta.
Sumerge en el río a aquel que ama el agua.
El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.
Aquel cuyo rostro no irradie luz, jamás será una estrella.
La Eternidad está enamorada de los frutos del tiempo.
La abeja laboriosa no tiene tiempo para el pesar.

Las horas de la ignorancia las mide el reloj, pero ningún reloj puede medir las horas de la locura sabia.
Todo alimento sano se logra sin red ni cepo.
Usa número, peso y medida en año de escasez.
Ninguna ave se remonta demasiado, si lo hace con sus propias alas.
Un cuerpo muerto no venga injurias.
Tu acto más sublime es poner a otro delante de tí.
Si el necio persistiera en su necedad, se tornaría sabio.

Ovación, capa de la villanía.
Vergüenza, capa del orgullo.
Las prisiones son edificadas con piedras de la Ley, los burdeles con ladrillos de la religión.
El orgullo del pavo real es la gloria de Dios.
Las lujurias del chivo son las generosidades de Dios.
La ira del león es la sabiduría de Dios.
La desnudez de la mujer es obra de Dios.
Pero Dios de todos ríe. En todos se mofa.
El exceso de pena ríe. El exceso de gozo llora.
El rugido de los leones, el aullido de los lobos, la ira del tempestuoso mar y la espada destructiva
son porciones de eternidad demasiado grandes para el ojo humano.
El zorro condena la trampa, pero no a sí mismo.
El gozo fecunda. El dolor engendra.
Con dolor se engendra.

Si estás siempre pronto a expresar tu opinión, el vil te evitará.
Quien ha soportado que abuses de él, te conoce.
Espera veneno del agua estancada.
Nunca sabrás lo que es suficiente a menos que sepas lo que es más que suficiente.
¡Escucha el reproche de los necios! ¡Es un título real!
Así como la oruga elije las hojas más bellas para posar sus huevos, así el sacerdote deja caer su maldición
en los gozos más dulces.
Crear una pequeña flor es trabajo de siglos.
La maldición vigoriza; la bendición relaja.
Las plegarias no aran; las alabanzas no cosechan.
Las alegrías no ríen. Las tristezas no lloran.La cabeza, lo Sublime; el corazón, el Pathos; los órganos genitales, lo Bello; las manos y los pies, la Proporción.

Como el aire al pájaro o el agua al pez, así es el desprecio para el despreciable.
La corneja quisiera que todo fuera negro; el búho, que todo fuese blanco.
Exuberancia es Belleza.Si el león fuera aconsejado por el zorro, sería astuto.

El Progreso construye caminos rectos, pero los tortuosos caminos sin progreso son los caminos del genio.
Antes asesina a un niño en su cuna a nutrir deseos que no realices.
La verdad nunca puede ser dicha de modo que sea comprendida sin ser creída.
¡Suficiente! o Demasiado.