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sábado, 9 de abril de 2011

Normale, normale.


El concepto de "normal" entendido como valor no se opone ni a la enfermedad, ni a la muerte, sino a la monstruosidad que es su contravalor vital. Esta monstruosidad no es un fenómeno biológico, jamás, sino una ambigua y anfibológica sobrestimación de los valores que usa una colectividad para cotizar a los individuos que se mantienen dentro de la media estadística, o del precio que hace pagar a los otros por excederla o ser monstruos. En el primer caso hablamos de gloria social y póstumo heroísmo. En el segundo, de crimen, castigo y mucha literatura dostoyevskiana llena de oscuros mecanismos psíquicos y cretinos pequeños héroes que triunfan sobre el desterrado subnormal.


Al hablar de "malestar social" o de "malestar mental" el discurso médico acaba ocupando el lugar del discurso jurídico, y todo aquello que consideremos peligroso se torna objeto de una intervención que se yergue persiguiendo monstruos, con la certeza de abogar por un objetivo altruista: así como quien persigue judíos, o como quienes perseguían cristianos hace algunos siglos. El acto más hipócrita de todos los provocados por el doble discurso de la normal humanidad:  persecuciones morales y deontología magnicida exhibiendo su verdaderos trazos faciales de fanatismo intolerante, oscurantismo medieval, segregación y depravación aniquiladora. Esa es la regla, suene exagerada o no: mutilar a lo diverso.
Para la defensa de lo propio se opta por el camino más eficaz, y menos agotador: homogeneizar todo.  



La monstruosidad no es un fenómeno biológico sino que es intermediario entre lo estadístico y lo jurídico, y por otro lado adopta esta postura para extraer conclusiones medicas y morales: un suculento cóctail de maldad camuflada. Monstruosidad se asocia a diferencia, a variabilidad de valor negativo en el sentido vital y social de nuestro locus histórico: la diferencia es aquello que consideramos como social y médicamente peligroso y nocivo.


Ideas tomadas de Canguilhem, 1976.

1 comentario:

  1. hola ni, no estaba ni enterada de tu blog. te pongo follow y después con más tiempo leo tus entradas, me estoy yendo a clase ahora.

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