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domingo, 22 de mayo de 2011

La Vuelta de Telémaco. ~ Inicio del P.S.P. (protocolo de sueño polifásico).


En la Odisea de Homero, en el capítulo dedicado a la «Vuelta de Telémaco», Menelao habla con la ninfa Eidotea, la hija de Proteo, en la isla de Faro. El diálogo es el siguiente: 


Eidotea: En esta isla habita uno de los viejos del mar, el inmortal Proteo, profeta de Egipto.

Menelao: ¿Qué trampa puedo tender al divino anciano?
Eidotea: Cuando el sol, girando allá arriba, toca el cenit, se ve salir de las olas a ese profeta de los mares. Al soplo del Céfiro que enmaraña los rizos de su negra cabellera, sale del agua para acostarse en el fondo de su gruta. En torno a él vienen a dormir las focas de la bella Holosidna, que emergen de la espuma chapoteando y exhalando el acre olor de las agua profundas. Te llevaré allí al amanecer y os colocaré en sitios estratégicos a ti y a los tres compañeros más valientes que traigas en los bancos de tus naves. Pero antes debes enterarte de las costumbres del anciano. Primero pasa revista a sus focas contándolas de cinco en cinco y luego se tiene entre ellas, como un pastor entre las ovejas de su rebaño. Debéis sorprenderle en el primer sueño…

En nuestra época, parece que lo normal es que nos acostemos y durmamos sin interrupción hasta que nos despertemos. En la literatura medieval inglesa queda muy claro que hay un primer sueño («first sleep», que a veces llaman «dead sleep») y un segundo sueño («second sleep» que a veces llaman «morning sleep») separados por un periodo de tranquila vigilia. Frases similares existen en francés («premier sommeil», «premier somme»), en italiano («primo sonno») e incluso en latín («primo somno» o «comcubia nocte»).


Este periodo de vigilia, a veces semi-consciente, era muy valorado en la Europa medieval como tiempo de tranquilidad y relax. Las parejas de campesinos muy a menudo a la hora de acostarse estaban demasiado cansados, así que cenaban y se iban a dormir. Pero aprovechaban ese intervalo entre sueños para hablar o para hacer el amor. Para algunos era un momento de reflexión, y entre eruditos y poetas era el tiempo preferido para escribir sin interrupciones.





A principios de los años 90 del siglo pasado, el Dr. Thomas Wehr del «National Institute of Mental health» hizo un experimento que inspiró otros muchos. Puso a un grupo de voluntarios sanos durante un mes que debían vivir con catorce horas diarias de oscuridad. Podían dormir todas las horas que quisieran. A la cuarta semana, dormían ocho horas en la oscuridad pero no lo hacían de un tirón, sino que seguían las pautas de la literatura medieval: dormían un «primer sueño» que duraba entre tres y cinco horas, estaban despiertos durante una o dos horas y luego volvían a dormirse de un modo muy rápido entre otras tres y cinco horas.

Este comportamiento está bastante extendido en el reino animal y entre varias culturas preindustriales que no utilizan luz artificial. Según Carol Worthman, antropóloga de la Emory University de Atlanta, esto conlleva ventajas evolutivas ya que el estar dormido un largo periodo de tiempo nos haría más vulnerables a los depredadores nocturnos.



El Dr. Wehr encontró en su experimento que las ganas repentinas de volver a dormir coincidían con un pico en la concentración de la hormona melatonina, que reside en la glándula pineal y se activa con la oscuridad.

Es interesante reflexionar sobre el hecho de que un grupo de personas sin ninguna presión terminen durmiendo en dos periodos. Parece ser que la era industrial, con sus relojes y sirenas, y sobre todo, con su luz artificial, nos ha domesticado tanto que incluso nos ha cambiado la forma de dormir.


Así, hemos comprimido nuestro sueño natural bifásico en uno largo artificial, aunque haya personas con los ritmos circadianos muy marcados, que aún posean este primitivo sueño bimodal, y que puedan confundirlo con un trastorno del sueño que, unido a los trastornos por stress y ansiedad de nuestra sociedad moderna, hacen que sean pasto de las compañías farmacéuticas.



Las etapas del sueño en la especie humana consisten en intervalos de 90 a 110 minutos, de cuyo total (promedio de 9.5 horas diarias) se obtienen 2 horas de buen sueño REM: la etapa provechosa del dormir, hasta donde se sabe (29,999 minutos por cada intervalo). El patrón onírico Monofásico es el que la mayoría de la gente utiliza involuntariamente, e implica perder 5 horas de vigilia nocturna, invertidas en sueño no-REM (de inconsciencia generalizada y mínima utilidad hasta donde se sabe).


Existen varios métodos de sueño polifásico y no es mi objetivo extenderme con sus características teóricas, después de todo pueden encontrarlas en cualquier blog o sitio de la inter: yo leí sobre ellos en un artículo de Sueño Polifásico del I.N.B.A. (instituto de neurología Buenos Aires). Lo recomiendo por la fidelidad de la fuente.

Considerando que mi ciclo circadiano parece ser incompatible con la Tierra, o al menos con el período de 24 horas establecido por la sociedad moderna, voy a iniciar un protocolo de investigación personal al que nombraré PSP (protocolo de sueño polifásico) acorde a mi comportamiento. Los últimos 7 años mi trastorno de sueño ha tenido como características:



  • períodos de vigilia asimétricos, distorsionados, no coordinados, prolongados excesivamente.
  • puntas de los intervalos de vigilia caracterizados por sopor y somnolencia ligera y muy frecuentes (día)
  • puntos internos del intervalo de vigilia con sopor y somnolencia grave poco frecuente (día)
  • periodos nocturnos de gran lucidez 
  • períodos de 24 a 30 horas en vigilia al menos una vez al mes durante los primeros 2 años.
  • períodos de 24 a 30 horas en vigilia al menos una vez cada medio mes durante los siguientes 3 años.
  • períodos de 24 a 30 horas en vigilia al menos una vez por semana durante el siguiente año.
  • 2 períodos de 24 a 30 horas en vigilia por semana durante el último año. 
  • períodos de sueño (recuperación) diurnos y nocturnos prolongados
  • períodos de recuperación casual que exceden las 12 horas diurnas o nocturnas.  

Consideraré la eficiencia de la modificación de mi forma de sueño y detallaré los estados, particularidades y efectos tanto positivos como adversos vividos durante el desarrollo. La idea es comenzar hoy: 22.5.11, siguiendo el plan de sueño:


- 7 hs: 9 a 16  

- 30 min: 22 a 22.30
- 30 min: 4 a 4.30


El plan poco estricto para los siguientes días será: 


4 hs:  23 a 3 (cambiando los lunes y miércoles a 3hs)
30 min: 6.30 a 7
30 min: 17.30 a 18



Antes que los remeros de Odiseo
batieran el mar rojo como el vino
las inasibles formas adivino
de aquel dios que se llamó Proteo.

Pastor de los rebaños de los mares
y poseedor del don de profecía
prefería ocultar lo que sabía
entretejiendo oráculos dispares

De Proteo, el egipcio, no te asombres
tú que eres uno y a la vez muchos hombres.
J.L. Borges.