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lunes, 31 de octubre de 2011

Antiplatonismo.

Acá va un silogismo: 


Suponed que bajo vuestro poder caen cuatro trozos circulares de plastilina. Cada una será de color y tamaño diferente, en este orden de la más pequeña a la mayor: azul ciano, color sol, verde y colorado (ver imágen). En la cama se me presentó una idea matemática, o de poca matemática más bien: a cada bola asignaremos el obvio valor de unidad. Uno. Tenemos 1 esfera ciano diferente a 1 cesped diferentes de 1 roja todas diferentes de 1 oro: pero 1 cada uno.

Suponiendo que sumo un par por un lado y otro par por el otro, el pensamiento matemático que rige esta operación es 1+1=2, y como realizo esta operación dos veces, 2+2= 4 (sí, ríanse, acá va). Pero al sumar dos y dos plastilinas sólo me resultan dos de cuatro, de diferente tamaño nuevamente, y al sumar estas últimas dos me queda una sola en vez de 2+2=4.

Tengo una plastilina que vale 2, y que difiere en tamaño y color de otra que a su vez vale 2: ambas son la adición de 2 bolas, y pues no solamente son diferentes en forma y color con ese mismo valor -lo de menos diría yo- sino que teniendo una bola cuatro veces y acabar sumándolas todas, el resultado no es 1+1+1+1=4, sino 1 nuevamente. Cuatro veces uno resulta en una nueva unidad, única, diferente a las anteriores. ¿Qué tal si las matemáticas son una conveniente invención humana?

domingo, 30 de octubre de 2011

Cisplatino, bleomicina y etopósido para mi.

Creo que tengo cáncer testicular y me divierte bastante. ¡Debe haber algo mal en mi...!

Las predilecciones de Ethos: solución al problema del relativismo cultural.

Todos aquellos pueblos y gente que tienen tradiciones y prácticas locales dañinas, contrarias a los derechos humanos modernos, no son ni gente ni pueblos antiéticos. Tengo la necesidad de escribir en defensa de esta gente, y -un poco- contra el doble discurso de los deontologistas kantianos de los que está lleno al menos, mi país.

No se trata de conductas ni prácticas inmorales: hablo de oriente por poner el ejemplo, oriente y su trato hacia las mujeres. La filosofía ética universalista es igual de dañina que estas prácticas, y aún así nosotros le llamamos ética al mamarracho que hacemos y le pintamos una aureola. ¿Eso es ser ético? Que los musulmanes deberían ser como nosotros, los ciganos deberían ser como nosotros, los africanos son animales por esto de la ablación femenina y la mutilación genital... pero nuestra sociedad occidental es un encanto: tolerante, permisiva, obsequiosa. En especial con la disminución de esclavitud feminina clandestina en forma de trabajo asalariado de los últimos 200 años... cero, cero esclavitud femenina tenemos en América y Europa, pero si encuentran un sólo caso que objete esto por favor cállenselo, no vaya a ser que sea malo para la ética ser una sociedad con sentencias éticas incuestionables que no son ejecutadas al pie de la letra, y encima no ser reservados al respecto.


Todo lo contrario: esta gente es muy ética, tanto como nosotros, porque siguen las costumbres de su pueblo y ethos quiere decir precisamente eso: "costumbre". Acá podría empezar con eso de que incluso son más éticos que nosotros, porque al menos hacen lo que creen ético, pero me voy a limitar a igualar términos. Nosotros y ellos, somos todos éticos; sean nuestras ideas más empáticas o menos simpáticas, se trata de costumbres y con respecto a las costumbres de los demás nadie tiene una vara o una regla para hacer mediciones. Sea quien sea el agente ético aparentemente más acertado en sus maneras (cada uno pensará en sí mismo), no ético es quien se opone a las costumbres de su pueblo sean estas buenas o malas.

No existen las éticas universales, todos somos construcciones sociales en este planeta, no se puede juzgar la tradición moral de otros pueblos modernos acorde a la "ética", pero sí con el arma de la ciencia, el saber racional y lo sugerido por la información precisa que generan estos campos. Porque sabemos que la ablación femenina no trae ningún beneficio y que la discriminación de género no tiene excusa: pero acá surge otra duda, aunque la moral no pueda hacer nada con esto, y la evidencia afirme que son ritos funestos por deteriorar la dignidad de terceros ¿armamos una cruzada para cambiar a toda esta gente, o no? ¿Qué debería hacer un pueblo valiente, que tiene el poderío en manos para darle a quien lo desee el beneficio de la alternativa?

El relativismo cultural le ganó la partida a la vieja escuela de universalismo moral, pero que las gentes y los pueblos pueden ser virtuosos y éticos, autónomos, aún teniendo comportamientos infundamentados, dogmáticos, y hasta casi malignos que proceden de su tradición no debería ponerse en duda (puedo asegurar que toda esta gente se considera virtuosa y ética a sí misma, y nos consideran diferente a nosotros: no hay razón para pensar que no lo hacen, porque nosotros lo hacemos con ellos). 

Estas tradiciones que azotan al mundo están en oriente y occidente, y no son fruto más que de la ignorancia de verdades biológicas que nos ponen a todos al mismo nivel sea cual sea el orden narrativo al cuál pertenezcamos: hay gente muy ética, demasiado ética, pero con fuertes dogmas o creencias no fundamentadas, o al menos no más que por los propios placeres y conveniencias.

Si las creencias fundamentan las discusiones éticas, como la de si el aborto es o no es admisible; si la vida comienza en el embrión en estadío de blástula o en la gestación; si los judíos son o no son un mal global, entonces no se puede levantar una nación cuerda cuya legalidad se cimiente en las creencias y toda esa ética volatil.

Que la gente ética se encargue de debatir si a Dios le gustaría o no le gustaría tal o cual cosa. Pero cuando se trata de derechos humanos y problemáticas sociales, la ciencia debe primar, la evidencia debe primar, el realismo debe primar: la ética no hace más que entorpecer. Entorpece la autonomía de las personas, lo que cada uno quiere.

jueves, 20 de octubre de 2011

Nihil novum sub lunam.


Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio. Insomnio.
Insomnia. l'insomnie. Insonnia. Schlaflosigkeit. αϋπνία. Søvnløshet. Insomnie. бессонница. Loezin. Álmatlanság. Tengo sueño.





¿Sos un ser social?

Las relaciones humanas son lo más perverso que existe. Cuando uno "se relaciona" cambia en pos del otro, ni siquiera se vende como una puta, sino que hace lo que una puta sabe jamás debe hacerse por el modus operandi in se de su trabajo: se regala.
Estoy dispuesto a asumir cualquier tipo de apuesta en defensa de esta tesis: por relacionarse, cualquier persona en esta existencia (más o menos persona, porque hay algunos que ni al status de "persona" se arriman, pero vamos a considerarlos "menos" aunque personas en fin) es capaz de dejar de ser lo que apenas es cuando se está sólo. Olvidarse de principios, del bien de uno mismo y del resto, y ser influenciado. Por todo esto, las relaciones claro que no son malas por propia naturaleza: todos estamos creados para recibir una influencia al fin y al cabo... de nuestra familia, de quien sea. Lo perverso es esgrimir cualquier clase de cosa como algo esencialmente bueno hasta el punto de hacerlo un juicio casi congénito y ni siquiera ser capaz de dudar de ello. Y ser social no es escencialmente bueno: ni a la mitad de eso se acerca. Menos que menos puede ser "bueno" definirse como un ser esencialmente social. Entraña bastante de perverso todo este aura que se le da a la vitae civilis y creo que, en el corazón del asunto, está esta ponderación mediocre del juicio del resto sobre lo que somos: parecemos perpetuos adolescentes neurotizados por nuestra imagen personal y por la necesidad de encajar. Qué mediocridad. ¿Qué clase de buen padre, de buena madre, le quita la posibilidad a sus hijos de dudar de algo?

Todo lo que es esgrimido como bueno o malo "por naturaleza" es un arma dialéctica que funciona como arma blanca. Que el humano ponga a las "relaciones" sobre un pedestal, que se sobrevalúe a la sociabilización hasta hacerlo un producto, un bien con un precio, y al que no todos pueden acceder: sino que hay condiciones y contratos. Que se exceda el valor del "formar parte" y se hable de su carácter netamente "integrador": qué mentira más grande, qué mentira atroz y destructiva. Parece sacado de un mundo furioso y animal que no lee entre lineas ni ve más allá de lo aparente, o que no quiere hacerlo. El hombre es un lobo para el hombre.
 
Cuando se tiene apegos incondicionales los errores se sobrellevan más fácilmente. Cuando se está solo se es más riguroso frente a los errores que se pueden cometer. Además, en serio: ¿vos sos incondicional a alguien? No es dificil extrapolar esto, ¿quién va a ser incondicional a nosotros?... la mayor parte del tiempo somos seres desagradables, estamos caracterizando al resto, evaluándole y extrayendo conclusiones sobre todos sin ninguna clase de respeto ni equidad. Pero bueno, solamente perpetuamos una mentira creyéndola.

Cuando se le quita sentido a la vida propia uno tiene que poner necesariamente todo ese sentido sobre sí mismo y sobre el propio trabajo, inventar ese sentido, ponerlo sobre lo que se piensa o quiere hacer. Inmediatamente uno está veinte pasos más cerca de la excelencia. No digo que la excelencia lo sea todo, pero no buscar ningún tipo de excelencia es ser un pasto.

Darle sentido a la vida por las relaciones, la familia, los nenes, la vida en conjunto, las actividades sociales, es darle alivio a la vida y no "sentido", concretando el contrato con la pasividad y el engaño más grande: que la vida ya tiene sentido y yo no necesito hacer nada. Darle alivio a la vida es no soportarla, ni comprometerse con la carga que incluye: es pura debilidad del hombre moderno y del de todas las edades que le anteceden a esta. No soportar a la vida pero no decirlo parece que es la filosofía de los felices. Limitarse a la companía de un ser humano es algo que deberían hacer tu perro o mi perro nomás.

Darle sentido a la vida porque "somos lo que somos por lo que somos en grupo" es creer que "hay un sentido del vivir" en la manada, por el otro y no por uno mismo, y ser evasivo con el hecho de que los sentidos de cualquier cosa son impuestos por nosotros mismos. Yo le digo no a todos esos antropólogos de pacotilla que en el siglo pasado pensaron y todavía piensan que el hombre es un ser social, y a todos los otros giles simples que ni se dan el trabajo de pensarlo y lo presumen indiscutiblemente, les deseo la permanencia en la mediocridad pero la suficiente inteligencia para llegado un día, ver esta mediocridad, y no ser capaces de superarla.

De todo esto deduzco que ser meramente "social" es faltarle el respeto al mundo y a uno mismo, además de quedar implícito que se tiene un coeficiente bastante mediocre por no saber dar (de vez en cuando) un paso al costado de las máximas del mundo con las que se nos crió.

Sí, todo me lo quitaréis, el laurel y la rosa. Lleváoslos, pero me queda una cosa que llevo. Y esta noche, cuando entre en la casa de Dios, brillará intensamente mientras diga mi adiós: algo que, inmaculado, meceré en un arrullo, y me lo llevaré para siempre; y es mi orgullo.