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lunes, 31 de octubre de 2011

Antiplatonismo.

Acá va un silogismo: 


Suponed que bajo vuestro poder caen cuatro trozos circulares de plastilina. Cada una será de color y tamaño diferente, en este orden de la más pequeña a la mayor: azul ciano, color sol, verde y colorado (ver imágen). En la cama se me presentó una idea matemática, o de poca matemática más bien: a cada bola asignaremos el obvio valor de unidad. Uno. Tenemos 1 esfera ciano diferente a 1 cesped diferentes de 1 roja todas diferentes de 1 oro: pero 1 cada uno.

Suponiendo que sumo un par por un lado y otro par por el otro, el pensamiento matemático que rige esta operación es 1+1=2, y como realizo esta operación dos veces, 2+2= 4 (sí, ríanse, acá va). Pero al sumar dos y dos plastilinas sólo me resultan dos de cuatro, de diferente tamaño nuevamente, y al sumar estas últimas dos me queda una sola en vez de 2+2=4.

Tengo una plastilina que vale 2, y que difiere en tamaño y color de otra que a su vez vale 2: ambas son la adición de 2 bolas, y pues no solamente son diferentes en forma y color con ese mismo valor -lo de menos diría yo- sino que teniendo una bola cuatro veces y acabar sumándolas todas, el resultado no es 1+1+1+1=4, sino 1 nuevamente. Cuatro veces uno resulta en una nueva unidad, única, diferente a las anteriores. ¿Qué tal si las matemáticas son una conveniente invención humana?

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