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miércoles, 25 de julio de 2012

Vorágine:


Es un caso especial de caos muy diferente del caos a secas. La vorágine es un torbellino que se autochupa, se autofagocita, y que se lastra a los objetos ordenados que la envuelven. Es la entalpía precipitándose en un hueco de entropía que a su vez se precipita en su propio hueco entrópico.

En mi mente, la palabra vorágine aparece relacionada con voraz: que traga insaciable, que destruye y come de manera rauda. Pienso que el amor y el sexo son lo que quedó de la vorágine en el núcleo humano, y que el temor del ser humano ante el desborde, el descontrol, nos impide amar: nos niega la mejor comida.




lunes, 23 de julio de 2012

Escatorragia:


Del griego, skor, skatos excremento; rragia brotar. Modo de conversar socialmente inapropiado y obsceno caracterizado por un irrefrenable sentido de la honestidad. Torrente de excrementos que escapan de la boca.  

Como todas las formas de honestidad, suele dejar a su paso una estela de enemigos personales llevando a la degradación de la vida social y laboral, basadas fundamentalmente en la hipocresía. La sinceridad y falta de vergüenza del escatorrágico tienen cura: puede tratárselo inyectándole toxina botulínica junto a las cuerdas vocales, lo que lo vuelve una prostituta más del sistema.
Tb. escatorrea, coprolalia, cacolalia, excrementos que brotan, R. Gallardo (escatorrágico devenido en prostituta).

Descripción gráfica:



viernes, 29 de junio de 2012

Las flores.

La vieja obcecada con las orquídeas.
Hay cuadros de ponies, arte de mierda, colorido, y desechable
quiero contener mi dispepsia, en los dientes, levanta vuelo como humo.


Vomito los porotos, quiero cantar mis líquidos y volverlos a tragar
es mejor que ver esta porquería, arte golosina. Quiero fumar.
La vieja me habla de las orquídeas blancas, con formas de pene, y putas.

domingo, 24 de junio de 2012

Lo que zozobra en la mar.


Comer no sé dónde, comerme tu nombre
entierro las perlas como barcos en tu abismo marino.
Ven a mi bajel, tripulante, el mejor en el timón era yo.

Nuestras lenguas en los ojos, el camino
de la lengua en los ojos, con linternas
junta sal en la orilla construye un castillo
son de carne los frentes y no visita el destino.

Mi molar en tu pubis, tu clavícula chilla,
ahora todo es mío, la melancolía y la alegría
del timonel en su precioso navío.

Cuando él recuerda, la marca del diente se borra,
y aunque el hambre se tape o le levante una ola, algún día
la historia ya historia, ojeará a los vértices y verá lejanía.

Porque las naves se hunden y sus nombres se olvidan,
la sal no calma la sed de la encía, el bramante mar sempiterno perdura
y las linternas del faro, por encima, ya no sirven de guía.


martes, 19 de junio de 2012

Latrofobia.

Si entrás al consultorio médico te tenés que quedar hasta que te llamen, yo sé que esto que digo es una pavada, pero es algo que todavía me cuesta entender.


lunes, 18 de junio de 2012

El café guarda cuatro secretos.

Vamos a ver. Es así. Ni siquiera vas a tener el privilegio de mi voz contando por qué hice lo que hice. Te van quedar el sabor del café, el olor a tabaco, es el turno de tu voz.














miércoles, 13 de junio de 2012

La paradoja divina.

Amor, amor, cántame algo, hazme dormir, espántame con tus cuentos del infierno que a los pecadores obligan a vivir.

Dame la mano y pon la otra en tu pecho. Quítame las muelas y regálame tus riñones, regálame tus riñones, amor. Amor que me canta, amor que me hace dormir, amor que me espanta con los cuentos del infierno, que a los pecadores obligan a vivir.

Amor con que la sangre resplandece, amor de la sangre, la sangre agua de tu ser. Hazme despertar, hazme despertar por el miedo de perderte. Hazme despertar con el miedo de perderte. Cántame algo y hazme dormir.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Tzer aheen mernem.


Sentía ganas de meterle una bala entre los ojos a cualquier panda que se negara a fornicar para salvar a su propia especie. Quería abrir las válvulas de descarga rápida de todos los petroleros y cubrir de crudo todas esas magnificas playas que yo jamás conocería. Quería destrozar algo hermoso. Quería respirar humo. Somos los hijos indeseados de Dios, ¿y qué? Nuestros padres eran nuestros modelos de Dios, y si nuestros padres nos fallaron, ¿qué dice eso de tu Dios? Tenés que tener en cuenta la posibilidad de no caerle bien a Dios. Con toda probabilidad él te odia, pero no es lo peor que pueda ocurrirte. No lo necesitamos. Que se jodan la maldición eterna o su redención, somos los hijos no deseados de Dios. Bueno, que así sea.

martes, 1 de mayo de 2012

Tu mundo no es mi mundo, y tampoco quiero tu mundo, acá conmigo.

Cambiemos o no cambiemos, al final somos animales de costumbre. No tiene validez una mejora si lo único que hicimos fue acostumbrarnos a algo nuevo, todo puede cambiar mientras nosotros intentamos perpetuarnos en lo que somos por alguna metamorfosis descontextualizada, e inevitablemente cambiarnos otra vez para, por qué no, quizá llevarnos a donde estábamos en un principio.


martes, 28 de febrero de 2012

Quién no quisiera ser duro como la piedra y tonto como el rico.

Si Dios existe y el mayor obsequio que le otorgó a la humanidad fue el libre albedrío... Y si todo lo que sufrimos en este lugar, es porque otros emplearon ese bien original que Dios nos dio. Entonces lo que él quería que sacrifiquemos en pos de su mayor regalo, es la alegría. Y el significado de la vida, el significado de la vida, es que esto ya estaba dicho. Que debíamos sufrir. Dios lo quería así. La idea me cansó antes de escribirla.

Anónimo escribo.

Quién sabrá qué se escondía atrás de esos ojos. Si pudiera sería duro como la piedra y tonto como el rico, pero me lo pregunto. Cuando muera, ¿qué Dios sabrá qué se escondió atrás de mis ojos?

Todo lo que no tuve, nadie lo sabrá, todo lo que me faltó alguien,
ni yo mismo lo sabré ya. Incluso este frío de tumba que siento en el pecho ahora, se apagará, y nadie volverá a oir de él.


jueves, 16 de febrero de 2012

Gregarismo.

Los que tienen el poder temen todo disturbio del statu quo, para que no desaparezcan sus injustos privilegios.

Beneficiándose del instinto de convencionalismo, que el hombre comparte con otros animales gregarios, los que sacan provecho del orden existente han establecido un sistema que castiga la originalidad y depaupera la imaginación, desde el momento del primer día de colegio hasta la fecha de la muerte y del entierro.

sábado, 4 de febrero de 2012

lunes, 30 de enero de 2012

La vida no es un juego. La felicidad es una mentira.

Había una época, una época remota, en la que tenías toda la vida por delante. Te hallabas al comienzo de ese camino deslumbrante por el que se desplegaba una interminable alfombra de terciopelo rojo, invitándote a avanzar hacia el mañana.

Por aquel entonces creías firmemente que podías comerte el mundo, aspirarlo a bocanadas. Los brazos de tu madre eran los puertos a los que arribabas para escapar a las tempestades, para absorber esa sensación de seguridad y de bienestar que te proporcionaban.

Por aquel entonces, el abrazo de tu madre y los confines de tu hogar eran tu horizonte, mientras en tu desbordada imaginación se gestaban sueños de grandeza. Visualizabas todo lo que ibas a conseguir.
Y tú eres esa madre amorosa sin más perspectivas ni anhelos que el cuidado de tu familia, una mujer cuya identidad siempre ha estado supeditada a la de los que te rodean, sin más sueños que los de ver a tu hijo convertido en todo un hombre.

Comienzas tu andadura por la alfombra de terciopelo rojo con paso airoso, desafiante, mirando exultante a tu alrededor y todo te anima a seguir adelante; el sol, benévolo, brilla con fuerza para ti; las frondas de la vegetación que forman un exuberante túnel a tu paso reverberan con todos los tonos de verde.

Continúas avanzando y el túnel comienza a curvarse. La alfombra de terciopelo va adquiriendo un tono de rojo cada vez más desvaído; la vegetación va amarilleando y se vuelve más rala; el sol se oculta intermitentemente y su resplandor disminuye. Y, en algún momento que no aciertas a determinar, el sendero se ha transformado en un retorcido laberinto tan lúgubre como los corredores del infierno. Y, ¿dónde se halla ese sueño que antes percibías con meridiana claridad al final del túnel? ¿Se ha ocultado acaso en las profundidades de este extraño laberinto que se va alejando de todo lo que te resultaba familiar?
Pero continúas avanzando. Te habitúas al intrincado laberinto, a caminar por la oscuridad sin saber hacia dónde te diriges. Tus sueños de grandeza se van diluyendo lentamente tras una cortina brumosa.
El laberinto, cada vez más degradado y corrompido, oculta trampas, puñaladas. No regala nada. En el laberinto del infierno nada se concede gratis. Te ofrece la luna, la evasión, la huida artificial. Te ofrece esa sensación de falso optimismo, de ficticias esperanzas, de patética euforia. El laberinto coloca muy lejos de tu alcance un sucedáneo de sueños adulterados que promete concederte a cambio de que prostituyas tu alma y tu cuerpo. Tú, que todavía crees que habrá un mañana mejor, te prostituyes a cambio de ese sueño imposible, mientras te destruyes en el universo alucinógeno con promesas de una felicidad que te esquiva.

Y tú, madre, también te vendes. Te vendes a la esclavitud de la televisión, de los programas sectarios que arrollan tu débil voluntad bombardeándote con mensajes de inalcanzable y vacía belleza puramente exterior, con estúpidos anhelos que te reducen a un ser que apenas vive más allá de las dimensiones de la pantalla del televisor. Te vendes a ese mensaje atrayente y dañino que sólo te conduce a la autodestrucción.

El laberinto se cierra sobre ti sumiéndote en las tinieblas más abismales. Tu paso ya no es airoso ni desafiante,
tus ojos ya no brillan, tu cuerpo y tu mente son despojos atrapados en la adicción más salvaje. Caminas por pura inercia, un cadáver andante presto a derrumbarse en cualquier momento para no levantarse jamás. La completa oscuridad te envuelve como en una pesadilla de la que sabes que no vas a despertar. Ya no hay alfombra de terciopelo rojo, ya no hay frondosa hojarasca, ya no hay sol que te alumbre. Te has abandonado a ti mismo, todos te han abandonado. El laberinto te ha traicionado y ya hace mucho tiempo que no puedes ver aquellos lejanos sueños que una vez tuviste. Han desaparecido. Has desaparecido en el centro de las tinieblas.

Tú ya no estás. Eres menos que una piltrafa.
Tus sueños se han perdido.

Terrible, brutal drama sobre el inexorable descenso al infierno de las adicciones, a la adicción por los sueños, a las cárceles que la sociedad construye a nuestro alrededor con el reclamo de un éxito y de una felicidad suprema inexistentes, ideados para atrapar a los incautos en la red de ese gran mercado en el que lo que se pone a la venta es la dignidad humana.



domingo, 29 de enero de 2012

miércoles, 25 de enero de 2012

Quién sabe, quizá el genio sea mal genio.

Disculpá humanidad, pero en algo no coincido con vos: pensar no es hacerse mala sangre, ni 'ser complicado'. Es pensar ¡nada más! Pensar no es peligroso, aunque no siempre sea práctico y esté mal visto. Y si pensar implicara 'ser muy complicado' o un tipo avinagrado, ¡entonces lo bienvengo! Prefiero tener la sangre negra a ser un simplón.

Cuando me habla de la navidad o del niño Jesús...

¿Usted quiere decir que el recuerdo del nacimiento de un bebé palestino que quizás haya existido aunque seguro que no como lo cuentan me debería dar satisfacción, bonanza y regocijo? ¿O que me convenza de que toda esa gente que no soporto, mis vecinos mis compañeros de trabajo mis parientes mis clientes los hinchas de racing club los políticos los patrones los banqueros de últimas son buenos y tengo que quererlos? ¿O que en navidad me lance a consumir desesperadamente para tener por unos días la ilusión de que yo también soy uno de esos que hacen esas cosas? ¿O que imagine que a partir de la semana después de navidad o de año nuevo todo cambiará y se abrirá un ciclo distinto en mi vida donde yo voy a ser otro y todo va a ser distinto brillante inmejorable? ¿O que crea en la importancia de la bondad universal porque si no lo llego a creer me voy a quemar para siempre en las llamas del infierno (me gusta el fuego)? ¿O que me haga el boludo y me calle y cante con el coro…?



La prueba de la victoria de una idea es que condicione las vidas de los que no creen en ella. Y si hay algo que triunfó en este mundo, mucho más que cualquier globalización o rocanrol o fútbol pasión de multitudes o mcdonald’s en flor, es la iglesia católica y su mitología.

Los psicólogos son enemigos de la vida.

Esos "expertos" de la psicología han basado todas sus teorías acerca del "correcto" desenvolvimiento psicológico en un contexto definido exclusivamente por la experiencia del hombre. Su trabajo va de la mano con la regulación que hace el Estado: es a partir de determinados lapsos, pongamos como ejemplo la primera revolución industrial del siglo XVIII, que las nuevas políticas le dan a las personas un discurso absolutamente definido acerca de 'cómo deben ser'. Es sabido cómo cambió el rol de la maternidad, por ejemplo, después del siglo XVIII (en especial en Francia y otros países europeos). Si los niños desarrollan padecimientos de soledad y extrema ausencia de cuidados ante la falta de -principalmente- la madre; y si antes de la revolución industrial no era así, y las madres que demostraban ternura hacia sus hijos no sólo eran pocas sino que no eran valoradas, eran denostadas y acusadas de malograr al niño ¿qué dice eso de "lo patológico" en la psicología?

 

Claro que todo el paquete viene envuelto, siempre, en nombre de la "naturaleza", y aderezado con una insuperable promoción de imágenes ahora de la propaganda y el mercado. Parece como si estuviera diciendo más de lo mismo, pero quiero demostrar una cosa: el rol propio de la psicología y la psiquiatría, o el que la gran mayoría de las veces desempeñan, nada más. Lo harán sin adherir voluntariamente al nombre del mercado, el consumo de "imágenes" o las religiones, pero adhieren a todo eso. 

sábado, 21 de enero de 2012

Niccionario.

Hoy inauguré mi nueva creación, el Niccionario, que vendría a ser como un diccionario pero que llevaré todo el tiempo en mi bolsillo, y completaré con palabras que me inspiran gracia o reverencia, definidas por mi propio puño a mi propio entender. Estoy contento porque quería tener mi propio "cuaderno de palabras e insultos" hace rato. Acá va la primera que escribí (arranqué por la S):

Sicario: asesino a sueldo. La lex Cornelia de sicariis et veneficis (ley cornelia sobre apuñaladores y envenenadores) del año 81 antes de nuestra era, en Roma, condenaba especialmente dicha figura pública; hoy la ley la condena dependiendo del origen migratorio de la víctima, de su afinidad política, de su cuadro de fútbol.

También usado frecuentemente para designar a ciertos estibadores que son mandados a, o se ganan la vida deteriorando la imagen pública, envileciendo y disparando contra el prestigio de algún enemigo de los intereses de otro con más poder; o que mediante artimañas de carnicería y sirviéndose del venenoso arte del boicot, perturban el equilibrio de gobiernos latinoamericanos y de medio oriente. Véase: periodistas, mass media, Jorge Ramos.  

Descripción gráfica: 





martes, 17 de enero de 2012

Hebdomadario.

adj. culto. Semanal.
Cuando encontrás una palabra que te encanta, y querés usarla a toda costa.

lunes, 16 de enero de 2012

Escribiré la verdad y el resto de vosotros, sed condenados.

La necesidad ardiente de saber que afecta mi línea de sangre debe de haber sido la causa de la locura de los que me anteceden. Debo ser sincero, no puedo luchar en contra de la obsesión fogosa de adquirir más conocimientos. Es tan difícil de resistir como lo son la necesidad de dormir y la de comer. Incluso más.